APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

Mensajes y profecías sobre nuestros tiempos

APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

Mensajes y profecías sobre nuestros tiempos


Miramos por la venta ¿y qué vemos? Personas que van y vienen con un andar mecanizado e indiferente en medio de un creciente clima de inseguridad. Revisamos nuestros móviles ¿y qué encontramos? Un mundo digital vacío, pero a la vez, lleno de noticias sobre guerras, genocidios, asesinatos, desapariciones, tragedias y ahora hasta advertencias sobre una posible invasión extraterrestre. Todo apunta a una realidad inmersa en el miedo.

Observamos nuestro círculo cercano ¿y cuál es el panorama? Tampoco luce alentador… Contemplamos familias desunidas, adultos mayores abandonados, jóvenes solitarios, tristes y sin propósito trascendente. Pareciera que se ha borrado todo vestigio de espiritualidad y rastro del alma. Quién iba a pensar que en esta época de avances tecnológicos tan sorprendentes el hombre se iba a cuestionar lo siguiente: ¿Quién soy? ¿A qué vine a este mundo?

Podemos sentir que la llama de la fe pierde fuerza. Son tiempos de crisis social, moral y espiritual donde la tormenta no cesa. ¿Y si todo lo anterior ya había sido profetizado a finales del siglo XVII en un lugar del continente americano?

…pero cuando todo parecía perdido, Nuestra Madre hizo una promesa.


La semilla de la esperanza

Había transcurrido poco tiempo desde el arribo de los españoles al "nuevo mundo". La colonización no había sido empresa fácil. Los frailes evangelizadores se enfrentaban a no pocos obstáculos para su misión espiritual, pero no flaqueaban en su tarea y pedían constantemente la ayuda de Dios. La corona española y la fe habían logrado llevar la Buena Nueva a Sudamérica, específicamente a las tierras y almas fértiles para la fe católica en Ecuador.

Era el año de 1594. Ese punto que divide el mundo geográficamente tomaría suma importancia en la historia de la Iglesia Católica y en el porvenir espiritual de la humanidad aun siendo una comunidad muy joven, pues la Real Audiencia de Quito (actual Quito, Ecuador) fue establecida once años antes con dependencia del Virreinato de Perú, por el rey Felipe II de España. Imaginemos la siguiente escena: la estrella de la mañana estaba por salir en el firmamento de aquel 2 de febrero mientras una ferviente monja rezaba devotamente e imploraba sin cesar a Jesús y su Madre por consuelo y alivio ante todas las dificultades que se presentaban para el lugar que resguardaba su vocación. De pronto, la Estrella de la Mañana bajó a suelo ecuatoriano. La Madre Mariana de Jesús Torres y Berriocha (1563-1635) oyó una dulce voz que pronunciaba su nombre ¿Cómo era posible?... La joven religiosa volvió la mirada y observó a la Virgen María que sostenía amorosamente al Niño Jesús en su brazo izquierdo. Entonces comenzó el diálogo:

Mariana de Jesús: ¿Quién eres?

Virgen María: Yo soy María del Buen Suceso, la Reina del Cielo y la Tierra.

¿Qué sentimientos habrán pasado por el alma de la religiosa que dedicaba su vida a la contemplación y la oración? Porque la Virgen continuó su presentación:

… como su Madre, llevo al Niño Jesús en mi brazo izquierdo, a fin de que juntos podamos detener la mano de la Justicia Divina tan dispuesta a castigar a este desgraciado y criminal mundo.

En mi mano derecha, llevo la cruz que ves porque deseo gobernar este convento como Abadesa y Madre… Satán va a empezar a intentar destruir esta obra de Dios… pero él no tendrá éxito porque yo soy la Reina de las Victorias y la Madre del Buen Suceso y es bajo esta invocación que deseo ser conocida a través del tiempo…"

Pero algunos años después de esta sentencia en la que, a pesar de la inminente victoria sobre la serpiente, anticipaba una fuerte lucha espiritual -cuya duración es y será desconocida-, Nuestra Señora del Buen Suceso visitó por segunda vez a la Madre Mariana para aliviar sus penas, pero también las de todos sus pequeños hijos que caminamos por este valle de lágrimas. Ahí, ese 16 de enero de 1599 la Estrella de la Mañana volvió a dejarnos una semilla de esperanza -acompañada de fortaleza- cuando sus dulces labios pronunciaron unas palabras de amor acompañadas por la siguiente promesa para quienes pidan su ayuda:

Cuando las tribulaciones del espíritu y los sufrimientos del cuerpo los opriman y sientan que se ahogan en un mar sin fondo, déjenlos contemplar mi santa imagen, que será para ellos una estrella para los náufragos. Estaré siempre ahí, dispuesta a escuchar sus lamentos y a calmar sus lágrimas. Díganles que siempre deben acudir a Su Madre con fe y amor…"

Hoy, varios siglos más tarde, esa maternal consolación sigue presente en este mundo donde abunda lo material, pero escasea la fe. Su manto no ha dejado de cubrirnos y su mirada sigue llenando de esperanza a las almas que corren a su regazo.

Ella prometió que calmaría nuestras lágrimas y lo haría junto al Niño Jesús. Pero también se presentó como Madre del Divino Juez, ese juez misericordioso que demanda justicia y reparación; que pide sacrificio y oración. Y tal como lo hizo en el Tepeyac, quiso quedarse físicamente para estar siempre para nosotros. Para ello, pidió a la madre Mariana de Jesús que mandara esculpir una imagen tal y como ella se presentó en el suelo donde nació el primer convento consagrado a su Inmaculada Concepción.

Realeza celestial

Nuestra Madre del Buen Suceso baja del cielo y se muestra como Reina, protectora en tiempos de angustia y aflicción e intercesora por todas las generaciones. En esta advocación, la Virgen María quiso mostrar su autoridad maternal sobre la Iglesia Católica. Cada elemento de su bella imagen evoca un profundo significado:

La Corona. Representa que es Reina del Cielo y de la Tierra.

Cetro en su mano derecha. Símbolo de su autoridad como Madre de la Iglesia Católica.

El Niño Jesús en su brazo izquierdo. Representa que Ella es una guía constante para que las almas vayan a su Divino Hijo. Quiere decir que María es mediadora y ayuda a que los hombres alcancen la salvación.

El báculo. Lo sostiene en su mano derecha. Es el símbolo de su gobierno y protección de la Iglesia Católica, en especial, de las congregaciones religiosas.

El vestido radiante y el manto. Muestra de su pureza, de su realeza y el reflejo de que es la Estrella de la Mañana, que es el amanecer que anuncia la victoria de Nuestro Señor Jesucristo.

Su rostro. Se presenta con un semblante que mezcla serenidad y tristeza. Su mirada refleja compasión por una humanidad que tiene que enfrentar serias dificultades y pruebas, pero también, sus ojos evocan la certeza y confianza en el triunfo de Dios.

Los mensajes para nuestros días

Nuestra Señora del Buen Suceso no solo vino a traernos su consuelo y a dejar en claro su realeza celestial. No solo bajó del Cielo a pedirnos oración y sacrificio. Se apareció en distintas ocasiones entre el 2 de febrero de 1594 y el 6 de diciembre de 1634 para dejar una serie de mensajes y advertencias que, sorpresivamente, estaban destinados a la humanidad del Siglo XIX, XX y el nuevo milenio.

Cabe señalar, que sus apariciones y la serie de aseveraciones sobre el futuro cuentan con la aprobación oficial de la Iglesia Católica desde hace más de dos siglos. La devoción a Ella fue aprobada por el obispo local y la imagen fue bendecida y coronada de manera solemne en el siglo XVII.

Entonces ¿Qué fue lo que dijo la advocación mariana en suelo ecuatoriano? Después de pedir a la Madre Mariana que guardara el contenido durante mucho tiempo. Le reveló que la humanidad y la Iglesia Católica enfrentarían una severa crisis social, moral y espiritual. Le dio a conocer que habría un cambio drástico en la psicología colectiva y las instituciones iban a sufrir corrupción.

Así, te lo hago saber que al final del siglo XIX y casi a la mitad del siglo XX, esto que hoy se conoce como la Colonia, será entonces la República de Ecuador, las pasiones van a aflorar y habrá una corrupción total de las costumbres. Satán reinará casi en su totalidad a través de la secta masónica.

La Virgen María habló de la "secta masónica", la cual no existía. Como contexto histórico: este mensaje fue revelado en 1610 cuando todavía no se constituía la masonería de manera formal. Por ejemplo, una de las sociedades precursoras fue la Royal Society, fundada en Londres cincuenta años después del anuncio de la Virgen. Además, la sentencia se está cumpliendo hasta nuestros días: la ideología de género está impregnada en cada ámbito social. La llamada cultura woke se ha apoderado de la educación, cultura y entretenimiento.

Pero eso no era todo. Nuestra Señora del Buen Suceso fue muy específica: el siglo XX sería el escenario de una terrible batalla contra el orden sagrado y natural. Sería en este tiempo cuando los niños y su inocencia se convertirían en las víctimas principales. Pero también lamentó que el Santísimo Sacramento sufriría horribles sacrilegios y profanaciones.

Se concentrarán principalmente en los niños, ya que de esa forma permanecerá la corrupción general. ¡Una desgracia para los niños de ese tiempo! Será muy difícil recibir el sacramento del bautismo e igualmente el de la Confirmación. Constantemente en esta época, los enemigos de Jesucristo por instigación diabólica van a robar hostias consagradas de las Iglesias con la finalidad de profanar las especies eucarísticas.

Si leemos los principales sitios de noticias católicos, cada vez son más frecuentes los robos de sagrarios y profanaciones de la Eucaristía. Incluso, en países sumamente católicos. Podemos decir que entre el año 2000 y el 2025, los ataques a templos católicos también ocupan los principales espacios. Por ejemplo, en África, principalmente en la región del Sahel, los atentados van dirigidos contra la población católica. Mientras que, en Europa, América y Asia Oriental, los hechos buscan -en su mayoría- la destrucción física de los templos.

Podemos darnos cuenta de quiénes son los enemigos de Nuestro Señor Jesucristo. Ellos mismos "buscarían cumplir" al pie de la letra lo también predicho por Nuestra Señora del Buen Suceso:

Y en lo que respecta el sacramento del matrimonio, será atacado y profanado profundamente… el espíritu católico va a ser rápidamente contaminado, la preciosa llama de la Fe será progresivamente apagada… A esto se suman los efectos de la educación laica, siendo una de las principales razones de la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas.

La Revolución Francesa llegó para destruir las instituciones, pero no solo pretendía terminar con la monarquía y la Iglesia. El objetivo también era el matrimonio. Fue en este violento hecho (1792) cuando la unión entre un hombre y una mujer, antes bendecida por el mismo Dios, fue rebajada a un mero contrato legal que podía disolverse con facilidad. En nuestros días, el índice de divorcios es enorme. Es más, muchos jóvenes, y no tan jóvenes, no quieren casarse ¡ni "al civil"! En la actualidad existen leyes globales de divorcio unilateral, despenalización y promoción del aborto y se ha realizado una redefinición legal de los vínculos. Claro, con poca o casi nula responsabilidad.

Con respecto al ámbito espiritual, en esa premonición la Madre de Dios comienza a abundar sobre la profunda y terrible crisis interna que golpearía a la Iglesia. Esos adversarios señalados en párrafos anteriores tratarían de apagar la llama de la fe sin la necesidad de persecuciones. Ahora, apuntarían al campo espiritual con un feroz ataque a la pureza:

El Sacramento del Orden Sacerdotal será ridiculizado, oprimido y despreciado. El diablo va a intentar perseguir a los Ministros del Señor de todas las formas posibles, trabajará con perspicacia cruel y sutil a fin de desviarlos del espíritu de su vocación y corromperá a muchos de ellos. Estos sacerdotes depravados, que escandalizarán al pueblo cristiano, suscitarán el odio de los malos católicos y de los enemigos de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana a todo el clero…

Ahora, podemos ver que la terrible profecía fue cumplida. Hay un ejemplo claro: a pocos años del nuevo milenio, se destapó el gran escándalo de los Legionarios de Cristo y su líder. Fueron hechos indecibles que dejaron profundas cicatrices, pero como buenos católicos y devotos hijos de María, no olvidemos los bálsamos de esperanza que evoca Nuestra Señora del Buen Suceso: "Incluso cuando el mundo parece oscuro o incierto, la providencia de Dios está obrando, y la ayuda de María siempre es fiel".

Recordemos la Justicia Divina es perfecta. "…las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (iglesia). En 2026 seguimos presenciando la ordenación de sacerdotes, tenemos los sacramentos, la Santa Misa y presenciamos un aumento de la fe católica en lugares donde parecía que se extinguía. Solo miremos el crecimiento de bautizados en Estados Unidos, Países Bajos, etc.

No olvidemos que la intercesión de la Virgen María aplica para todas las generaciones. En Quito, Ecuador, la Reina del Cielo y de la Tierra dejó una promesa: el bien siempre prevalecerá. Solo pidió fe y perseverancia (en oración, sacrificios, etc.)

Sigamos con los mensajes. Pero la mira no solo estaba en corromper al clero. Por si no fuera suficiente, la Madre de Dios advertía desde el siglo XVII que la mujer también sería presa de las garras de la impureza, y el mundo se iba a sumergir en un pantano repleto de frivolidad, donde iban a callar quienes no debían callar.

Por otro lado, en estos desgraciados tiempos, habrá un lujo desenfrenado que atrapará al resto en el pecado, conquistando innumerables almas frívolas que estarán perdidas. La inocencia ya no se podrá encontrar en los niños, ni la modestia en las mujeres. En ese momento supremo de la necesidad de la Iglesia, ella que debe hablar, permanecerá en silencio."

La inocencia es un preciado tesoro que está en peligro de extinción. El mundo digital impulsado por la Inteligencia Artificial y el ritmo acelerado de la vida moderna, donde los padres cada vez están más desconectados de sus hijos, han logrado que los niños estén expuestos a la pornografía y contenido nocivo desde edades cada vez más tempranas. Hoy, por ejemplo, la edad promedio del primer contacto con este tipo de contenido es entre los 11 y 12 años (datos de 2025). Son cifras alarmantes y las afectaciones psicológicas, emocionales y físicas son catastróficas. Si en 2026 es muy complicado hallar pureza en el alma de todos los niños, ¿qué será de los más pequeños en 10 años más?

"Incluso cuando el mundo parece oscuro o incierto, la providencia de Dios está obrando, y la ayuda de María siempre nos acompaña.".

Ya lo recalcaba Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús en sus mensajes: habrá pruebas morales y espirituales… la luz se apagará. Pero no estaremos solos.

La luz de la fe ¿se apaga?

El 2 de febrero de 1634, la Madre Mariana de Jesús, cuya vida terrenal se aproximaba a su final, rezaba frente al Santísimo Sacramento pidiendo alivio cuando vio que la luz del santuario se extinguía, y el altar quedaba a oscuras. En ese momento, recibió la más importante de las visitas por parte de Nuestra Señora del Buen Suceso. Primero, le dio su consuelo maternal. Le dijo que preparara su alma para que, estando más purificada, pudiera entrar en la plenitud de la gloria de Nuestro Señor. Acto seguido, le dio a conocer cinco significados acerca de la luz del Tabernáculo apagada frente sus ojos:

· Le dijo que distintas herejías serían propagadas durante los siglos XIX y XX. Estas serán las que dominarán el mundo y la preciosa llama de la fe se apagará en las almas a causa de la casi total corrupción de costumbres. Durante esta época habrá grandes calamidades físicas y morales, privadas y públicas.

Si revisamos la historia, encontramos varios errores que causaron severos daños a la fe católica: el racionalismo, el panteísmo, etc. No fueron los únicos. Durante el siglo XIX, el Papa Pío IX condenó en Syllabus Errorum (1864) más de 80 corrientes heréticas y anticatólicas. Hubo uno en particular, que fue un ataque directo y frontal contra Dios y su Iglesia: el socialismo de Karl Marx y Federico Engels originado en 1848 con el Manifiesto del Partido Comunista. Sus postulados ateos dominaron y sometieron durante años -y lo siguen haciendo- a muchas naciones a través del terror.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se presentó "la síntesis de todas las herejías". Así nombró el Papa San Pío X en "Pascendi Dominici Gregis" al modernismo teológico, que, desde el interior de la Iglesia buscó modernizarla - ¿y de paso destruirla? – al asegurar que los dogmas de la Iglesia Católica no eran revelaciones divinas e inmutables, sino más bien, meros postulados que podían ser cambiados o adaptados según la época y mentalidad de cada generación. Los estragos de esto aun son visibles.

Seguimos con la descripción del primer significado, donde se vislumbra persecución para el resto fiel, pero también esperanza:

  • El pequeño número de almas que, a escondidas, intenten preservar el tesoro de la fe y las virtudes sufrirán un martirio indescriptiblemente cruel y prolongado. Muchos de ellos morirán con la violencia de sus sufrimientos y aquéllos que se sacrifiquen por la Iglesia y el país serán contados entres los mártires.
  • A fin de liberar al hombre de la servidumbre de estas herejías, aquéllos a quienes el amor misericordioso de mi Santo Hijo destine a la restauración, tendrán necesidad de una gran fuerza de voluntad, de constancia, de valentía y de mucha confianza en Dios. Para probar la fe y la confianza del justo, habrá ocasiones en que todo parezca perdido y paralizado. Será entonces el feliz inicio de la completa restauración."

Con relación al contexto actual, podemos ver la normalización y comercialización digital de conductas antes consideradas tabúes o vicios. Muchos que defienden las posturas morales tradicionales han experimentado la cancelación social y digital, marginación cultural y exclusión mediática. Por otra parte, la lucha espiritual continúa en nuestros días. Hay persecución y martirio, sobre todo en regiones como África y Asia. Pero a pesar de todo, existen muchas comunidades fieles a la Iglesia Católica. Esa fuerza de voluntad, perseverancia, fe y confianza en Dios se mantienen vivas gracias a los que rezan por quienes no lo hacen; a quienes se sacrifican por aquellos que no se sacrifican. Pero, sobre todo, por el amparo de Nuestra Madre.

· La segunda razón de la extinción de la llama era porque mi convento, fuertemente reducido en número, será inmerso en un océano sin fondo de amargura infinita y parecerá ahogarse en sus diversas aguas de tribulaciones. Muchas vocaciones auténticas perecerán…"

Antes, los seminarios estaban llenos de aspirantes a servir a Dios y buscar la salvación de sus almas. Había almas caritativas dispuestas a entregar su vida a Cristo. La Reina del Cielo y de la Tierra ya veía las consecuencias de tantas herejías y corrupción de costumbres. El mundo y la carne se han encargado de apagar algún vestigio de vocación sacerdotal entre las almas que viven en la actualidad. Pero la esperanza sigue viva. Todavía hay sacerdotes. Son escasos, pero siguen manteniendo viva la llama de la fe entre los fieles. No caminan solos; van de la mano de aquella madre amorosa que una vez dijo: ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? Si no, cómo podemos explicar esa perseverancia y fuerza incansable para llevar el Evangelio a muchos lugares.

· El tercer significado, dijo Nuestra Señora del Buen Suceso, es que el espíritu de impureza reinante en la atmósfera del siglo XIX y XX, provocó que la lámpara se apagara. Profetizó que la falta de pureza estará presente en las calles, plazas y lugares públicos con un libertinaje impactante.

Si lo trasladamos a nuestros días, es como si la Virgen María estuviera mirando, con ojos de tristeza y preocupación, los horrores de la ideología de género, los desfiles del lobby gay y la imposición de agenda que intentan hacer los financiadores y promotores del movimiento LGBT+ para robar la inocencia de los niños y corromper aun más a la sociedad actual. Sin embargo, dejó abierta la puerta del consuelo: "La flor delicada de la Virginidad estará amenazada casi hasta la destrucción. Sin embargo, -prometió- siempre habrá almas buenas en los claustros, que podrán echar raíces, crecer y vivir como un escudo para desviar la cólera divina. Sin la Virginidad, será necesario que el fuego del cielo caiga en estas tierras para purificarla."

· La cuarta razón sobre la ausencia de la llama fue porque los secretos masónicos, habiéndose infiltrado en todas las clases sociales, habrán introducido sutilmente sus enseñanzas en los entornos domésticos con el fin de corromper a los niños, y el diablo se gloriará de poder comer sobre la delicadeza exquisita de los corazones de los niños.

"En estos tiempos desgraciados, el mal lanzará un asalto sobre la inocencia de la infancia. Así, las vocaciones y el sacerdocio estarán perdidos… cosa que será una verdadera calamidad."

Vuelven las advertencias sobre la falta de vocaciones religiosas y el terrible mal que provoca la impureza. A pesar de ello, Nuestra Señora del Buen Suceso le prometió a la Madre Mariana, que, en los tiempos más oscuros de la Iglesia, las comunidades religiosas sostendrían a la Iglesia Católica con sus oraciones y sacrificios. Por su parte, la tarea de la salvación de las almas estaría apoyada, además de su - intercesión – y de la acción de Santos Ministros del altar, por muchas almas buenas y caritativas que trabajarían en el anonimato y de manera incesante, para que los hombres alcancen su último fin. Todo esto, a pesar de que emprenderán contra ellos una guerra cruel, dejando caer sobre ellos vituperaciones, calumnias y vejaciones para poner obstáculos en el cumplimiento de su ministerio. No obstante, gracias a su humildad y sacrificio, su Hijo Santísimo les dará las fuerzas necesarias para librar la batalla.

Llama la atención que la Virgen insiste de nuevo en la desviación del clero: "Durante este tiempo," -predijo Nuestra Señora- "el clero secular estará muy lejos de su ideal, porque los sacerdotes se volverán negligentes en sus deberes sagrados. Al carecer de la brújula divina, se apartarán del camino trazado por Dios para el ministerio sacerdotal y estarán entonces atados a los bienes, a la riqueza… y a la riqueza que buscarán inadecuadamente obtener… la Iglesia sufrirá en este periodo la noche oscura ocasionada por la ausencia de un Prelado, un Padre que vele por ellos con amor, dulzura paternal, fuerza, discernimiento y prudencia."

Sin embargo, así como en un inicio, la terrible profecía viene acompañada de una semilla de esperanza, de una promesa:

"Habrá que rezar con insistencia, sin cansancio, y llorar con lágrimas amargas en el secreto del corazón. Habrá que implorar a Nuestro Padre Celestial quien, por amor del Corazón Eucarístico de mi Santo Hijo y de su Preciosa Sangre derramada con tanta generosidad, podrá apiadarse de sus ministros y poner fin a aquellos momentos inquietantes, y enviar a la Iglesia un Prelado que restaure el espíritu de sus sacerdotes…

Es aquí donde nos preguntamos: ¿ya lo habrá mandado? ¿lo podremos conocer? ¿O será parte de esas bellas almas ocultas que trabajan o trabajarán con celo por la salvación de las almas? Porque si volteamos a nuestro alrededor, la crisis espiritual continúa. Nuestra Señora del Buen Suceso pide rezar con insistencia, sin cansancio e implorar a Dios Nuestro Señor que se apiade de sus hijos. ¿Será que todavía no rezamos con la fe necesaria? ¿Podrá ser que hemos olvidado la fuerza de la oración? Hay quienes aseguran que ese Prelado ya vino y restauró algunos espíritus de sacerdotes, quienes son los que mantienen viva la llama de la Tradición. Se debe tener cautela, porque las palabras de Nuestra Señora son claras: La tibieza del conjunto de las almas consagradas a Dios en el estado sacerdotal y religioso va a retardar la venida de este Prelado y Padre.

Habrá que seguir rezando sin descanso…

Sigamos con el último significado de la luz apagada:

· La quinta causa para la extinción de la luz, es por la laxitud y negligencia de aquéllos que poseen una gran riqueza, quienes de una forma indiferente mirarán a la Iglesia oprimida, la virtud perseguida y el triunfo del diablo, sin que piadosamente empleen su fortuna en la destrucción de ese mal y en la restauración de la Fe. Y es también a causa de la indiferencia de la población que el Nombre de Dios sea progresivamente apagado y adhiriéndose al espíritu del mal, se entreguen libremente a los vicios y pasiones.

Fueron muchos los mensajes traídos por Nuestra Señora del Buen Suceso al primer convento establecido en América, pero que estaban destinados a los siglos XIX y XX, pero también hacen eco en 2026.

Para facilitar su análisis y comprensión, se pueden agrupar en cuatro ejes principales:

  • Crisis de identidad y fidelidad en el clero. Como resultado de la impureza reinante en la sociedad, las vocaciones sacerdotales y religiosas iban a disminuir. Las almas consagradas iban a librar fuertes batallas espirituales y muchas se iban a corromper. La Virgen profetizó una alarmante falta de celo apostólico, negligencia en la dirección espiritual y desvío de no pocos sacerdotes que dejarían a la deriva a muchas almas.

  • Ataques al matrimonio y la familia. La Virgen anticipó leyes civiles diseñadas para facilitar la disolución de las familias, una promoción de una visión materialista y sin religión de las relaciones humanas, donde lo que antes era pecado, ya no sería más, según las leyes humanas.

  • Corrupción de la inocencia de los niños. Una de las advertencias más dolorosas indica que la niñez apenas tendría inocencia. La Virgen hizo énfasis en que la educación laica e impía inocularía vicios en los niños desde sus primeros años, facilitando el desvío de las nuevas generaciones.

  • Apagón de la fe. Nuestra Señora del Buen Suceso utilizó la metáfora del "sagrario apagado" (cuando la lámpara del altar del convento se extinguió físicamente ante la Madre Mariana) para ilustrar cómo el sentido de lo sagrado desaparecería de la mente colectiva. Ante la Madre Mariana de Jesús, vaticinó una era de ateísmo práctico, donde la fe quedaría reducida a una minoría oculta o perseguida.

Ahora, es necesario llevar a cabo un contraste entre lo profetizado por la Virgen María y el contexto actual, en pleno 2026, para darnos cuenta que la crisis espiritual y moral anticipada por la Estrella de la Mañana, parece haberse agudizado.

Profecía vs. Actualidad


Los temas y conductas que antes generaban resistencia por su inmoralidad, hoy se consideran parte fundamental del mundo hiperconectado y posmoderno que vivimos. Podemos cuestionarnos entonces si la crisis pronto podrá llegar a su fin, porque volteamos a nuestro alrededor y nos damos cuenta de que, no solo evolucionó, ni únicamente se agravó, más bien, se institucionalizó.

La paradoja de la tecnología. Las apariciones mencionaron que "las fuerzas del mal" se propagarían rápidamente. Visto desde la actualidad, el ecosistema digital y la cultura del algoritmo (IA) actúan precisamente como ese catalizador invisible que amplifica el relativismo, la ansiedad existencial y el aislamiento comunitario a velocidades nunca vistas pues aumenta el desvanecimiento de lo trascendente, de lo espiritual. El hombre ha sido despojado de todo indicio de espiritualidad y trascendencia.

Siempre una promesa de restauración

Nuestra Señora del Buen Suceso no solamente vino a mostrar un panorama desolador para la Iglesia Católica y sus fieles. Vino a la tierra predilecta de América para advertir que la prueba para los siglos venideros sería severa, pero tendría un límite. Se presenta como la Estrella de los náufragos. Como un faro de esperanza. Pero solicita que acudamos a Ella, que recemos, que seamos perseverantes, pero que también hagamos sacrificios y trabajemos por la salvación de nuestras almas. Serán tiempos complicados, pero de su mano, podremos llegar a Nuestro Señor Jesucristo.

Dejó en claro que, aun cuando el caos parezca total y a pesar de los esfuerzos humanos la restauración de la Iglesia Católica se vea imposible, ocurrirá una intervención divina providencial que cambiará el rumbo de la historia terrenal. Es decir, Nuestra Madre siempre subrayó que la destrucción no sería definitiva, sino la antesala de una renovación espiritual profunda, pues escrito está que su Hijo Jesús y su Iglesia finalmente triunfarán.

Para quienes observan con preocupación y desánimo el rumbo de la sociedad actual, para aquellos cuya llama de esperanza parece difuminarse, la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso ofrece: compasión, protección maternal y plena confianza en el triunfo de Dios sobre el mal. El mensaje de Ella es que habrá un "final feliz" y santo.

Antes de terminar, debemos aclarar un punto: Nuestra Señora del Buen Suceso no se hizo presente en Quito, Ecuador para competir con otras advocaciones. Se trata de la misma virgen, de la misma madre amorosa que siempre nos cubre con su manto. Es la misma Madre de Dios que vela por la Iglesia de su amado Hijo, que intercede ante las lágrimas sus hijos que buscan refugio, esperanza y consuelo en su mirada. Es la Reina del Cielo y de la Tierra que nos pide confiar y tener esperanza, porque a pesar de las dificultades y el sufrimiento que podamos enfrentar, o los propios desafíos que la misma Iglesia Católica deba sortear, el bien y la paz de Dios siempre prevalecerán. Recordemos sus dulces palabras llenas de consuelo y esperanza para Lucía, Francisco y Jacinta en la bella y humilde Cova de Iría:

"Al final, mi Inmaculado Corazón Triunfará"

Por último, no hay que olvidar que Nuestra Madre nos ha dejado algo más que mensajes y profecías. Ella sabía que nuestra alma necesitaba un escudo infalible ante los ataques incesantes de los enemigos de la Fe. Ella estaba segura de que la devoción que le enseñó a Santo Domingo de Guzmán en 1208 convertiría a muchos pecadores. María conocía que muchos encontrarían consuelo al meditar los 15 misterios y se aferrarían a las 59 cuentas y la Cruz, como un hijo se aferra a los brazos de su madre. Hablamos del Santo Rosario, un arma que nos acompaña todos los días; un escudo que nos ayudará a enfrentar todas las dificultades. Tomemos las cuentas, recemos con perseverancia y comencemos la restauración de nuestro corazón. Así, estaremos más cerca de nuestro último fin.

Oración a Nuestra Señora del Buen Suceso

(aprobada por la Iglesia Católica para su devoción)

¡Oh excelentísima e inmaculada Reina del Cielo, María Santísima del Buen Suceso! Hija predilecta del Eterno Padre, Amantísima Madre del Divino Hijo, Preciosísima Esposa del Espíritu Santo, Sublime Trono de la Divina Majestad, Augusto Templo de la Santísima Trinidad, en quien las tres Divinas Personas han derramado los tesoros de su poder, sabiduría y amor.

Acuérdate, Virgen María del Buen Suceso, que Dios te ha hecho tan grande que puedes ayudar a los miserables pecadores. Recordad que muchas veces habéis prometido mostraros como Madre misericordiosa de aquellos que recurren a Ti.

Te acepto, Madre misericordiosa, y te suplico, por el amor que el Altísimo te tenía, que me obtengas de Dios Padre una fe tan viva que nunca pierda de vista las máximas eternas del Hijo, una esperanza tan firme que siempre aspiro a obtener aquella gloria que Él me adquirió con Su sangre; y del Espíritu Santo, caridad tan inflamada, que viva siempre amando al Sumo Bien y a Ti, Virgen Santísima, para que por tu intercesión vaya a amarle y gozar eternamente en la gloria. ¡Amen!